OTRA VEZ REUNIÓN...

Iniciando el proceso de transformación en una empresa en el cual hacíamos trabajos de consultoría, se presentaba una situación recurrente: reuniones largas, repetidas y que no llevaban a ningún lugar. Como si fuera un deporte, se practicaba todos los días, horas productivas tiradas en una mesa para mañana volver hacer lo mismo.


Recuerdo una en particular donde hablábamos sobre ajustes salariales, se encontraban tanto los directores para la toma de decisión como los expertos en cada tema para detallar los pro y contras, empezamos a las 8am prolongándose hasta después de almuerzo, por lo que tuvimos que comer en el sitio. Uno de los presentes ponía resistencia en que se abordara el tema entre todos alegando sensibilidad de la información, el abogado detallaba el proceso que debía cumplirse aún cuando fue citado repentinamente sin la preparación previa para el nivel de aporte que se requeriría, otra de las personas involucradas insistía continuamente en como podía proceder con otros casos futuros si llegara el momento, uno de los responsables planteaba si era justo o no el aumento y por último el gerente general (que salió de la reunión más de cinco veces atendiendo el celular) exigiendo acción inmediata y eficiente. Esta misma situación, se repitió en cuatro oportunidades más, sin llegar al cierre esperado.


Este tipo de reuniones tienen algo común entre la mayoría de las participamos al inicio de nuestras intervenciones, ausencia / saturación de liderazgo, improvisación, desenfoque, altivez profesional, carente orientación al logro y falta de profesionalismo, y si, falta de profesionalismo ya que al orientarse en este último aspecto ninguno de los integrantes permitiría una reunión improductiva mermando su capacidad de aporte.


Pero, ¿por qué las organizaciones llegan a este punto?


Generalmente ocurre cuando la voluntad por cumplir con un propósito con focos dispersos se encuentra con la falta de lineamientos protocolares para llevar con éxito una reunión efectiva. No es extraño que en equipos de trabajos no alineados se sobrepongan las visiones personales por encima de los intereses colectivos organizacionales, impidiendo así un avance real. En nuestra práctica, abordamos estas dinámicas de equipos replanteando la construcción de propósitos materializables y compartidos, resaltamos las capacidades de aportes individuales de los involucrados y despejando todas aquellas variables que no contribuyen con el resultado, incluso diferenciando en donde un aporte es más opinión que la expertiz que se requiere. Tan solo así, podríamos preparar a equipos a participar en reuniones productivas y quizás incluso limitar las mismas solo para situaciones que requieran una mirada colectiva.


Y en tu empresa, ¿Cómo son las reuniones?