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TENGO UNA ENTREVISTA, ¿QUÉ ME PONGO?

Un día se nos presentó a entrevista un candidato de presencia poco afín con lo que reflejaba su curriculum, se trataba de una persona con tatuajes de gran exposición, vestimenta descombinada y rastas abundantes, definitivamente no había ocurrido antes, se trataba de una posición de Diseño de Producto para una reconocida casa de artículos creativos, sin lugar a dudas el candidato en esencia representaba y contaba con los conocimientos que se requerían, por lo que el cliente no dudo en contratarlo casi de inmediato.


Por eso, ¿Sería correcto etiquetar a una persona por su presencia durante un proceso de entrevista?

Nosotros estamos convencidos de que no!

Los tiempos han cambiado y con ello, las tendencias a la hora de presentarse a una entrevista de trabajo.

Comúnmente, se le atribuye un 30% promedio de peso a la apariencia de los candidatos al momento de asistir a la entrevista; un 60% conocimientos, experiencias previas y estudios y 10% actitud o interés demostrada durante el proceso.

Sin embargo, aún cuando debemos contemplar ciertos códigos para contar con un buen feed-back hay que tener en cuenta que la mayoría de las corporaciones le dan mayor importancia al todo (presencia, puntualidad, trato, fluidez al hablar, conocimientos, entre otros) y no sólo a la vestimenta.